El Ego

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¿Qué es el Ego?

El Ego soy yo. Cuando hablamos de Ego hablamos de la construcción mental, la idea que hemos hecho de nosotras/0s mismas/os a lo largo de nuestro desarrollo en la vida. Son los aspectos, las manías, las formas de reaccionar, de actuar, de hablar, de escuchar, de ser … que has aprendido para desenvolverte en el día a día.

¿Para qué me sirve?

El Ego te sirve para vivir y sobrevivir. Por ejemplo, en un entorno donde se valora de forma muy positiva ser bondadoso, callado, dispuesto, entregado a servir y cuidar a los demás,  uno puede aprender a comportarse de forma bondadosa, dispuesta y entregada a servir y cuidar a los demás. Esta forma de ser nos aporta una valoración muy positiva y nos da la posibilidad de sobrevivir y adaptarnos a las demandas de este entorno.

¿Es bueno o es malo el Ego?

Ni bueno, ni malo. Tu Ego te ha permitido adaptarte a las circunstancias y salir airosa/o de ellas, lo importante es saber cuando tu Ego está respondiendo de forma automática a las demandas del entorno por encima de tu interés, necesidad o deseo.

Continuando con el ejemplo:

Si siempre me comporto de forma bondadosa y entregada a servir y cuidar a los demás, ¿de dónde saco el tiempo y el cuidado para mí? Si me cuido yo, el entorno se puede volver hostil conmigo. Entonces no me cuidaré.

Estos pensamientos reflejan una forma en la que puedes caer en una trampa del Ego. De esta forma, mi cuidado personal queda relegado a un segundo plano en beneficio de los otros por la posibilidad de que el entorno se vuelva contra mí.

¿Qué puedo hacer?

Para no caer en trampas que nos puedan hacer daño, para no repetir una y otra vez los mismos errores, es importante tomar conciencia y conocer nuestro Ego. Conocer nuestras manías, atender a nuestros pensamientos y qué es lo nos  dicen y antes de actuar  saber si eso que propone nuestra mente en este momento no conviene o no.

En la Práctica:

Un ejercicio práctico puede ser el de escribir aquello que se nos pase por una cabeza y releerlo, ver hasta qué punto eso que he escrito coincide con lo que me apetece, quiero o necesito en ese momento.

Otro ejercicio que nos va a ayudar a escuchar y tomar contacto con nuestro Ego es la meditación. Cultivar la atención en silencio, sin juicio, sólo escuchando y observando que es lo crea nuestra mente.

 

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