El Enfado

El Enfado es una de las emociones que más nos energetizan, nuestro sistema biológico segrega adrenalina y noradrenalina con lo que nos ponemos a alerta y aumenta nuestra actividad física.

El enfado suele ser una respuesta a algo que nos pasa, y generalmente suele ser una respuesta que nos protege. Algo nos daña y nosotros necesitamos protegernos de eso y reparar ese daño, por tanto nos enfadamos. Nos alejamos, ponemos distancia o peleamos para así asegurarnos estar bien.enfado

Desde el punto de vista del crecimiento personal hay varios tipos de enfados que es interesante conocer para saber cómo nos relacionamos con el enfado y para qué nos enfadamos.

1. El Enfado Reprimido: Es un enfado primario, que no ha salido en el momento que tenía que haber salido. Me he callado y no he manifestado mi enfado pudiendo dar lugar así a la indefensión, depresión, podemos quedarnos paralizados o intelectualizar eso que nos hace daño minimizándolo y quitándole importancia. De esta forma no hay enfado que sale y libera esa energía, se da el resentimiento persistente, la queja, el murmullo que recuerda que nos han traicionado y la fantasía que se genera de que todos nos pueden traicionar. En este caso es importante liberar ese enfado.

La emoción liberada, la catarsis, es un medio para la resolución del conflicto. En el caso del enfado se trata de poner límites o reconocer y aceptar los límites que existen. En este proceso de trabajo con el enfado es necesario aceptar hasta donde podemos llegar.

2. El Enfado Desadaptativo: Es un enfado primario que destruye, hablamos del castigo, del ojo por ojo, de la venganza, de los insultos. La mirada está puesta siempre en el otro :”Mira lo que me hace a mí” no existe la asunción de la responsabilidad de qué me pasa a mí, qué hago yo con respecto a la situación, ni se diferencia al otro. Es importante el desarrollo de la asertividad para que el enfado se vuelva adaptativo: qué es lo que me molesta y cómo lo puedo expresar.

3. El Enfado Secundario: Es el enfado por estar enfadado, estoy dolido y me enfado (evitando así la experiencia de atravesar ese dolor). Me enfado conmigo mismo por lo que sea, porque no doy la talla, porque estoy cometiendo los mismos errores, por… Es un enfado que no nos permite aprender ni experimentar lo que sucede de fondo. En este caso es importante identificarlo y cortar la emoción, dejar el enfado a un lado para que emerja lo que esconde.

enfado24. El Enfado Instrumental: Es un enfado en el que utilizo al otro, uso el enfado para conseguir que la otra persona de su brazo a torcer o atienda a mis necesidades. En estos casos es necesario tomar conciencia de la manipulación que estamos llevando a cabo y parar. Aceptar los límites de los demás y salirnos del juego de la manipulación.

La “Medicina del Enfado” consiste en la autoafirmación, en escucharnos y ser receptivos al otro. Legitimar el sí y el no del otro ante nuestras propuestas es lo que podemos considerar un enfado adulto: me molesta y miro qué es lo que molesta, aceptando y respetando la decisión del otro. Si no caemos en un enfado inmaduro, el enfado de “lo quiero, lo quiero, lo quiero” aquel en el que al negarnos a la realidad sólo podemos aportarnos sufrimiento.

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6 comentarios en “El Enfado

  1. Me ha encantado el post sobre el enfado. Súper bien diferenciados cada uno de ellos, bien explicados y por mi parte, bien entendidos. Creo que he experimentado casi todos los tipos de enfados..y saber gestionarlos es una tarea que sigo aprendiendo 🙂

    Un beso!

    • Muchas gracias por tus palabras Amalie, es una tarea diaria y de mucha atención darnos cuenta en qué enfado nos estamos posicionando en cada momento, para así decidir qué queremos hacer si seguir desde el camino del enfado o probar otro.

      Un saludo!

  2. Reblogueó esto en Psicoterapia y Desarrollo personaly comentado:
    Cuando algo nos daña, nos protegemos de la emoción fuerte y el enfado sirve para ello. DETRÁS DE UNA EMOCIÓN FUERTE (como puede ser el enfado) HAY UNA EMOCIÓN MÁS DÉBIL (que puede ser sentirnos rechazados, no valorados, no reconocidos). Al decir emoción fuerte y débil, me refiero a la fuerza con la que la manifestamos a los demás.

    • ¿Dónde lo colocarías tú? Para mi estaría dentro del enfado desadaptativo. En vez de hacernos responsable de nuestra realidad y aceptar que lo hay es lo que hay, la frustración (que es legítima sentirla y que nos da pistas de que algo no va como a nosotros nos gustaría que fuera) si sobrepasa su límite se convierte en un obstáculo para nuestro crecimiento.

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