Tranquila/o todo pasa

Nuestro pensamiento, nuestra creencia sobre nosotras/os mismas/os influye en nuestro estado de ánimo y viceversa, nuestro estado de ánimo puede verse influenciado por nuestros pensamientos. Hay momentos en los katy-perry-fireworkque podemos sentirnos sin ganas de hacer nada, sin ánimo, desilusionados: la primavera ha desaparecido y creemos que no volverá. No hay ganas de ser positivos, de hecho puede que te resulte desagradable el contacto con una persona muy feliz, porque se te hace más presente tu propia frustración al no poder sentirte igual. Y tu realidad es esa, no te sientes feliz, sientes desgana y apatía y es bueno reconocer que existe esa apatía, escucharla y darle espacio para aprender de ella. Y también saber que somos más que apatía, que detrás de la apatía estás tú.

¿Qué me puede enseñar la apatía?

La apatía es un indicador de algo, puede ser que estés yendo más allá de tí misma/o, es decir, que tu cuerpo te pida descanso porque no te estás teniendo en cuenta y hay demasiado estrés y prisa en tu vida, puede que te hayas olvidado de tí durante un tiempo, que no te estés cuidado, que no te aceptes y que la lucha interna termine con necesidad de recogimiento, en este caso, estás cansada/o de tí. Sea como sea, la apatía puede estar hablándote de cómo te tratas y de lo que te dices.

tormentaAtenta/o a tus pensamientos:

“¡Qué torpe eres! ¡Ya estás de nuevo vagueando otra vez! ¡Nunca seré tan buena como….!¡No me querrán nunca porque soy…!” Presta atención a lo que piensas de tí mismo/a,  si tu juez interno coge el mango por la sartén te dará una y otra vuelta y puede que termines mareado/a. Tanto si es un juez muy fantasioso que ve el mundo de color de rosa como si es un juez muy oscuro que proviene del mismo averno, que ve el mundo como un castigo bien merecido, ambos son ajenos a la realidad, desvirtúan tu realidad, desvirtúan tu auto-imagen y empiezas a creer una película como real, cuando sólo es producto de tus creencias o imaginación.

Lo bueno que tiene ser un ser humano es que somos impermanentes, eres impermanente: todo pasa. Tanto si estás pasando por un “momento oscuro”en el que la sartén la está cogiendo el mismo lucifer como si estás en un “momento fantástico” en el que es cupido el que maneja el cotarro, la sensación de impermanencia te puede aportar calma y consciencia. Darte cuenta cuándo eres Lucifer o cuándo decides ser Cupido y la interpretación que te das a tí misma/o y a tu realidad te permitirá ser más paciente y cariñoso contigo misma/o.

Te dejo con una canción que a mí me parece positiva y reflexiva, habla de la luz que hay en nuestro interior, más allá de la oscuridad que veamos, de los pensamientos que nos creamos de nosotras/os. Escúchala y observa que pasa:

¿Cambia tu estado de ánimo?

Pase lo que pase está bien, pues es lo que hay y es lo que es. El primer paso para salir de la tormenta es aceptar y ver la tormenta.Y el segundo confiar en nuestro faro interior. En la brújula que hay en tí, escucha esa brújula y atrévete a seguirla: ya sea pidiendo ayuda cuando la tormenta se ha hecho muy grande y no la puedas navegar, como cuando te dice que esa tormenta es perfectamente navegable por ti misma/o.

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