Breaking bad: Las consecuencias vitales de una crisis

Una serie altamente recomendable: Breaking bad. ¿Conoces a Walter White? Si eres de los pocos o pocas que aún no ha dado el paso para ver esta serie, te animo a ello y si ya la has visto te animo a que reflexiones sobre el proceso de transformación de Walter.

Yo soy Walter White:

Walter White, un hombre de familia, profesor de instituto de química y pluriempleado para poder pagar las facturas. Walter podría parecerse a ese profesor de instituto que todas y todos hemos tenido que disfruta mucho de la materia que nos imparte y que en nosotros causa muy poco efecto, de tal forma que las clases de química nos resulta un poco irrelevantes, como el profesor.

waltWalter es diagnosticado con cáncer de pulmón inoperable, dándole como mucho 2 años de vida. Este suceso vital supone una crisis para nuestro protagonista. Esta noticia es la determinante para que Walter se replantee su vida, es el toque de atención que le ofrece la oportunidad a Walter White de dejar de ser un autómata y decidir qué es lo que quiere hacer en el tiempo que le queda de vida.

La importancia de la crisis:

Igual que Walter, es posible que en algún momento hayamos recibido o nos hayamos sentido en un momento de crisis. Un momento en el que nuestras expectativas futuras, nuestros planes, nuestros sueños se esfumen y prestemos atención al momento presente. Atendiendo a la necesidad emergente, marcando un rubo más concreto y exacto que atienda a la situación crítica y poniendo el foco de atención en ti misma/o.

La pérdida de un empleo. Un accidente de tráfico. La muerte de un ser querido. El diagnóstico de una enfermedad grave. Un robo, una ruptura amorosa, un proceso de emigración, cualquier circunstancia que nos recuerda que:

La vida es impermanente: a medida que vamos creciendo nos olvidamos de que vamos a morir, comenzamos a vivir creyendo en una falsa inmortalidad en la que puedes dejar de vivir el presente y estar centrada/o en lo que ya pasó o en lo que está por pasar.

La vida es incertidumbre: nadie te asegura que realmente se cumplan tus deseos, sueños o expectativas. La idea preconcebida de lo que tiene que ser o de lo que ha de ser nos nubla de ver la realidad y de adaptarnos realmente a ella. Si crees que mereces ser millonaria y no lo eres puedes vivir una vida desdichada hasta que lo seas y “nadie te puede asegurar que algún día seas millonaria”.

La vida es presente: lo único real es el momento actual. El pasado ya pasó y sólo desde el momento presente podemos generar un cambio para mejorar nuestra vida, incluso el cambio que esperamos en el futuro, sólo podemos empezar a generarlo en el ahora.

La vida es cambio: todo es pasajero, incluso aquello a lo que nos aferramos, incluso aunque luchemos por crear y mantener “una vida estable” que responda a nuestras perspectivas, puede cambiar.  Cogemos la mala costumbre de creer en que todo es estable, o que será estable y podemos quedarnos enganchados en esa idea y sufrir cuando no vives lo que tu presupones que es estabilidad.

breaking-bad-logo

La mayoría de nosotras y nosotros vivimos una ilusión, una idea de vida que nos hemos construido desde pequeños y que seguimos reconstruyendo cada día. Las crisis te permiten estar en contacto con lo real, te permite contactar contigo misma/o y conocer los recursos reales que tienes aquellos que puedes decidir poner en práctica para atender a tu necesidad.

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