Esclava de la luz: Ego, imagen y valoración social.

“Tu vida será transformada cuando hagas las paces con tu sombra. La oruga se convertirá en una impresionante y hermosa mariposa. Ya no tendrás que fingir ser alguien que no eres. Ya no tendrás que demostrar que eres suficientemente buena . Cuando abrazas a tu sombra ya no tendrás miedo en tu vida. Encuentra los dones de tu sombra y deléitate con toda la gloria de su verdadero yo. Entonces tendrás la libertad de crear la vida que siempre has deseado.” Debbie Ford.

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¿Alguna vez has sentido el peso del brillo? ¿el peso del reconocimiento social? ¿de la valoración externa? ¿Alguna vez has sentido la esclavitud que conlleva proyectar una imagen de educación, perfección, éxito, logro, simpatía, amabilidad, bondad?

Yo me reconozco agitada cuando tengo un problema en mi puesto de trabajo, con un compañero o compañera que de repente ante una contestación que le doy, se enfada y me responde de forma brusca: “es que tu dices las cosas de una forma muy….” (podemos añadir, directa, brusca, mal). En este momento mi autoimagen se dispara, ¡saltan las alarmas! ¿qué he dicho, qué ha pasado, cómo lo he dicho?.

En esta relación hay un emisor y un receptor, un emisor, en este caso yo, que de forma espontánea suelto una expresión ante un comentario de una persona compañera de trabajo; y un receptor, (mi compañera) que no le gusta mi emisión, que siente enfado ante ella y me lo devuelve con su tono de voz, incluso apuntando verbalmente qué es lo que le molestó. De ahí viene mi agitación, se agita el Ego, se agita la imagen que proyecto a los demás y se “pone en peligro” mi valoración social.

Se me ha escapado “sombra”, he sido espontánea he soltado una expresión que ha resultado desagradable a otra persona y mi cuerpo se agita y mi cabeza empieza a elucubrar: “ya se enfadó, ya no hay tan buen rollo en la oficina, es culpa mía, es…. ” es el resultado de ser esclava de la luz. Somos luz y sombra, si sólo nos centramos en querer proyectar lo mejor de nosotros, ante un hecho minúsculo en el que nos equivoquemos, nos expresemos mal, en el que consideremos que “eso no es lo que debería llegar a la gente” de nosotras y nosotros mismos, empezará la hecatombe.

Hoy decido abrazar mi sombra, hacerme responsable de mi expresión y de tener en cuenta el enfado de mi compañera de trabajo; y pedir perdón. Sólo así, sólo abrazando mi sombra puedo romper las cadenas que me atan a la luz, sólo así puedo dejar de ser esclava de mi autoimagen centrada en la valoración social.

Te invito a que observes tu luz y tu sombra, a que reflexiones sobre si eres esclava/o de tu luz, tu brillo, tu necesidad de agradar a los demás.

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2 comentarios en “Esclava de la luz: Ego, imagen y valoración social.

  1. pedir perdón es abrazar tu sombra?… Abrazar la sombra es algo abstracto, en la práctica como crees que es? Tu enojo, egoismo, etc, sale cuando tiene que salir sin pedir permiso, o se controla el impulso, o se transforma, como se transforma en la práctica.

    • Hola Ana, gracias por tu interés. Espero poder aclararte tus preguntas. ¿Pedir perdón es abrazar mi sombra? Reconocer que puedo resultar desagradable a otra persona, que mi comportamiento puede dañar para mi es ver algo que no me gusta, y cuando veo algo que no me gusta de mi misma y lo acepto, estoy abrazando mi sombra. Desde la aceptación puedo pedir perdón por el daño que he hecho, esto sólo es posible con una aceptación real, con humildad, con mirar primero la sombra.

      La práctica requiere escuchar, observar y aceptar que no somos ni tan brillantes como creemos ser, ni tan perfectos. Requiere humildad. Lo bueno de ser espontáneo es eso, que sale de nuestro interior lo que toca salir. En la medida que hemos ido creciendo, desde la infancia hasta la edad adulta, la educación, nuestros padres, el colegio, las experiencias van moldeando nuestra espontaneidad, vamos creyéndonos las formas “correctas” de mostrarnos ante el mundo, esas que nos han enseñado.

      Para transformarnos, para quitarnos de encima la pesada loza de la perfección necesitamos mirarnos en el día a día, descubrirnos y decidir cambiar, en vez de enfadarnos porque se han molestado conmigo por la forma en que me expresé y devolvérsela al otro, recoger la molestia externa, y ver cómo me siento con eso, ver si mi enfado es auténtico (puedes ver un poco más sobre en el enfado en el siguiente link: https://psicocreavida.wordpress.com/2013/06/26/el-enfado/) o si es un enfado que proviene de tu ego, de la imagen que has creado de ti.

      Mi propuesta es observación, anotación, conciencia y probar una respuesta alternativa a la conocida, así podrás conocer aspectos nuevos tuyos, abrir tu autoconcepto y ser más consciente de los aspectos que no te gustan de ti.

      Un saludo.

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