Imaginar nos hace infinitos

Sir Ken Robinson, expone que la imaginación es “la capacidad más extraordinaria de los seres humanos, la que nos permite traer a la mente todo aquello que no está disponible para ser captado por nuestros sentidos.

Con la imaginación podemos revivir el pasado, ponernos en el lugar de otra persona y sentir empatía con ella. O anticipar el futuro; no preverlo, pero sí anticipar distintas posibilidades.

Todo lo distintivamente humano proviene del poder de la imaginación. La creatividad consiste en poner la imaginación a trabajar”.

Esta mañana he conectado con esta capacidad extraordinaria, que es la imaginación. Estaba haciendo cola en el banco, y de repente veo entrar a un señor muy mayor con sus arrugas, su sombrero y su bastón. No conozco de nada a ese señor mayor, no sé su nombre, el motivo de su visita al banco, ni de dónde es, no sé nada.

Mi cerebro hizo algo curioso, conecté con el recuerdo de mis abuelos (ambos fallecidos ya). Sentía el cariño y el amor de la nieta que fui tanto hacia mi abuelo materno, como paterno. Incluso viajé hacia el futuro y me imaginé a mi padre con muchas más arrugas y muchos años más. Viví una emoción real, sentí amor, nostalgia y agradecimiento, y esa emoción real nació de mi imaginación.

La imaginación tiene esa capacidad de provocar emociones que sintamos como reales, cuando la realidad es otra: en este ejemplo, ni mi padre es ya tan mayor, ni estaba presente a mis abuelos fallecidos.
Y es importante tener en cuenta esta afirmación: “La imaginación tiene la capacidad de provocar emociones que sentimos como reales independientemente de la realidad que vivimos”.

Si atendemos a esta frase, si le ponemos conciencia y responsabilidad podemos empezar a vislumbrar el poder que tiene nuestra imaginación tanto de mejorar nuestra vida como de perjudicarla.

Imaginar para mejorar: en procesos de coaching o de consecución de metas, es importante imaginar los sueños, es importante visualizar lo que queremos, orientarnos hacia el objetivo, saber qué es lo que queremos conseguir. En este caso, por ejemplo, imaginamos para mejorar.

Imaginar para empeorar: en ocasiones, el miedo, la inseguridad, el estrés, la ansiedad… puede jugarte una mala pasada, puede ayudarte a acentuar tus fantasías catastróficas. ¿Qué es una fantasía catastrófica? Imaginar que lo peor está por suceder, que no puedes, que no sabes, que lo que se avecina es un rotundo fracaso.

Por eso… atender a tu imaginación es importante, porque sí eres consciente de lo que imaginas y cómo imaginas puedes contribuir a generar tu bienestar.

infinitos

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