¿Cómo vives tu SPM?

¿Existe el síndrome pre-menstrual?

El síndrome pre-menstrual ha llegado para quedarse. En mi caso es claro y lo veo así. En tu caso, ¿cómo es?

Para mí forma parte de mi vida como un ciclo más de mi Ser, si has echado un vistazo por Psicocreavida, sabrás que yo me defino como un ser cíclico. Creo que todos y todas lo somos.

Todos pasamos por momentos de la vida donde estamos más contentos, más tristes, pero nosotras, las mujeres (no sé si todas) pasamos por este proceso que se denomina Síndrome Pre-Menstrual, pero ¿qué es eso del SPM?

Según una enciclopedia médica el SPM “se refiere a un amplio rango de síntomas. Los síntomas comienzan durante la segunda mitad del ciclo menstrual (14 días o más después del primer día de su último ciclo menstrual). Ellos usualmente desaparecen de 1 a 2 días después de que el periodo menstrual comienza.

No se ha identificado la causa exacta del SPM. Los cambios en los niveles de hormonas del cerebro pueden jugar un papel. Sin embargo, esto no se ha demostrado. Las mujeres con SPM también pueden responder de manera diferente a estas hormonas.

El SPM puede estar relacionado con factores sociales, culturales, biológicos y psicológicos.

La mayoría de mujeres experimenta síntomas del SPM durante sus años fértiles. Ocurre con mayor frecuencia en mujeres:

  • Que están entre el final de los 20 y los 40 años
  • Que han tenido al menos un hijo
  • Con antecedentes familiares o personales de depresión grave
  • Con antecedentes de depresión pos-parto o un trastorno afectivo del estado de ánimo

Los síntomas con frecuencia empeoran al final de los 30 y 40 años, ya que se aproxima a la menopausia

Bien, esto es lo que dice la enciclopedia médica, esto y no decir nada es lo mismo, desde mi punto de vista. Aunque para ser sincera hay algunos puntos que no me gustan mucho y que veo necesario aclarar.

Punto 1. ¿Síndrome? O Comúnmente un síndrome hace referencia a un conjunto de síntomas de una enfermedad y la mujer no enferma cuándo menstrúa. Solo menstrúa y es un proceso natural, que puede que le afecte a su estado de ánimo o no, pues ni todas las mujeres somos iguales, ni nos afectan las hormonas a todas por igual.

Para mi tranquilidad, me gustaría entender la palabra Síndrome como “conjunto de fenómenos que concurren unos con otros y que caracterizan una determinada situación” que es la segunda acepción de Síndrome y que me gusta más para explicar lo que me pasa, porque observándome me he dado cuenta que todos los meses una semana antes de que menstruar me siento más sensible, lloro más, me apetecen más mimos y me emociono mucho más por las cosas. Mi caso, no significa que a ti te pase lo mismo, puedes sentir irritabilidad, empoderamiento, un aumento de tu deseo sexual… y si te escuchas, te observas y te respetas puedes vivir esa situación con tranquilidad, normalidad, incluso con un sano sentido del humor.

Punto 2. Es normal no estar normal Hay algo que me molesta y al mismo tiempo me hace gracia cuando comparto espacio con amigos chicos y es la siguiente aseveración ¡Vaya humos! ¿es que te va a bajar la regla? o ¡Cuidado, está en esos días! Me molesta porque lo veo como una falta de comprensión, me hace gracia porque obviamente es una falta de comprensión y me explico.

Mis amigos hombres, no saben lo que es vivir rodeado de hormonas que están fluctuando permanentemente, y no experimentan los cambios emocionales que éstas causan en mí. Puede que durante algunos momentos de mi ciclo menstrual, de mi ciclo vital, cambie y no esté como siempre y eso es digno de escuchar y respetar. Porque sólo respetándote, puedes hacerte respetar y explicar. Tomar conciencia de qué me irrita, qué me enfada o qué me entristece, si nace de una razón que corresponde a una realidad o simplemente es un estado pasajero, (recuerda que las emociones están en movimiento siempre, son pasajeras) me ayuda a quitarle importancia y tomarme con otro humor las cosas que me pasan y me afectan de una forma distinta a la cotidianidad.

Punto 3. Vívete Hazme el favor y hazte el favor de Vivirte, de disfrutarte, de sentirte, de decirte “no pasa nada, Mery. Tienes derecho a sentirte cómo te sientes” y a continuar con tu día, sin culpa, sin rechazo a lo que sientes, con normalidad. Sólo así, eres tú la que gestiona tu SPM (si lo tienes) y no tu SPM te gestiona a ti.



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