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Me dejó marchar

Me dejó marchar, se acabó la relación, me dejó sola y triste y profundamente agradecida por haber dado el valiente paso de reconocer que nuestra relación no iba a más, sino cada día a menos.

Me dejó marchar, cogió sus maletas y se fue, a vivir la vida, a ser feliz…pasando primero por la tristeza del duelo, pero con la tranquilidad de las cosas bien hechas.

Y yo ahora, me dejo en paz, no me machaco, no me culpo, no me siento peor persona, ni más desdichada, ni más poca cosa, estoy tranquila, triste pero tranquila viviendo mi duelo, echándolo de menos, esperando a que pase el tiempo para volver a sonreír, a disfrutar de mí misma, a ser feliz.

Sin culpas, sin reproches, aceptando la separación y el dolor que eso supone, sin dramas, sin miedo, sólo centrada en el presente y en la tristeza.

¿Alguna vez te has sentido así? ¿Alguna vez has sufrido alguna pérdida que te haya dejado vacía/o, triste y un poco desorientado/a? Sigue leyendo

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